¿Cuándo cambiarlas? ¿Cuáles elegir? ¿Cómo cuidarlas? No te pases de frenada y descubre aquí todo lo que debes saber sobre tus pastillas de freno.
Cuando hablamos de seguridad sobre la bici, contar con unos frenos en buen estado es fundamental. Y hoy, con los frenos de disco convertidos prácticamente en el estándar en MTB, carretera y gravel, prestar atención al estado de las pastillas de freno es más importante que nunca.
Aunque son un componente pequeño y muchas veces nos olvidamos de ellas hasta que empiezan a dar problemas, las pastillas son las encargadas de generar la fricción necesaria para detener la bicicleta. Su desgaste, contaminación o un mantenimiento inadecuado pueden reducir notablemente la capacidad de frenada y, con ello, nuestra seguridad.
En este artículo resolvemos varias dudas frecuentes sobre el mantenimiento de las pastillas de freno, para ayudarte a mantener una frenada eficaz, segura y siempre a punto.
1. ¿Cómo saber qué pastillas de freno son compatibles con mi bici?
Lo primero es identificar qué modelo de freno lleva tu bicicleta. Para ello, fíjate en la pinza de freno, no en las manetas. Normalmente encontrarás inscrita la marca, el modelo o un código de referencia. Por ejemplo, en unos frenos Shimano Deore podrías encontrar una referencia como BR-M6100.
Con este dato, consulta la descripción de las pastillas en la tienda online, donde encontrarás los modelos de freno compatibles, o facilita la referencia al personal de la tienda si compras físicamente.
Además, antes de comprarlas, compara siempre la forma de las pastillas que llevas montadas con la imagen de las nuevas. La silueta, los anclajes y otros detalles deben coincidir. Es una comprobación sencilla que te ayudará a asegurarte de que estás eligiendo el modelo correcto.

2. ¿Existen diferentes compuestos de pastillas de freno?
Sí. Los dos compuestos más habituales son las pastillas orgánicas y las sinterizadas o metálicas, aunque las orgánicas son las más comunes y las que encontramos de serie en muchas bicicletas.
Las orgánicas ofrecen buen tacto de frenada, son silenciosas y generan menos desgaste en el disco, aunque se desgastan más rápido, especialmente con agua y barro. Las metálicas o sinterizadas son más resistentes y duraderas, soportan mejor las altas temperaturas y las condiciones adversas, aunque pueden ser más ruidosas y desgastar más el disco.
También existen pastillas específicas para e-bikes, desarrolladas para soportar mejor el mayor peso y las mayores exigencias de frenada de las bicicletas eléctricas.
La elección dependerá principalmente del tipo de bicicleta, el uso que hagas de ella y las condiciones en las que suelas rodar.

3. ¿Qué diferencia hay entre unas pastillas con o sin aletas de refrigeración?
Las aletas de refrigeración ayudan a disipar el calor generado durante la frenada, reduciendo el sobrecalentamiento cuando sometemos los frenos a un uso intenso. Son especialmente interesantes en bajadas largas o frenadas exigentes y continuadas.
Las pastillas sin aletas, las más comunes, son más sencillas y también más económicas, siendo perfectamente válidas para un uso menos exigente. Las pastillas con aletas suelen tener un precio más elevado debido a su sistema de disipación del calor, pero no siempre es necesario optar por ellas.
Si tu bicicleta monta de serie pastillas con aletas, puedes sustituirlas por unas sin aletas siempre que sean compatibles con tu pinza.
En cualquier caso, comprueba siempre que tu pinza de freno sea compatible con el modelo elegido.

4. ¿Cómo saber si debo cambiar las pastillas de freno?
Hay varias señales que indican que ha llegado el momento de revisar o sustituir las pastillas:
La más habitual siempre será notar una pérdida de tacto o eficacia al accionar la maneta de freno.
Si notamos esto, o de forma recurrente aunque no lo notemos, conviene realizar una inspección visual. Si el compuesto de frenado está muy desgastado y se acerca a la carcasa metálica de la pastilla, es momento de sustituirlas. No esperes a agotarlas por completo, ya que podrías terminar dañando el disco.
Por último, si los frenos hacen mucho ruido y han perdido notablemente su capacidad de frenada, las pastillas podrían estar contaminadas. En ese caso habrá que valorar si pueden recuperarse o si es mejor sustituirlas.

5. ¿Por qué hacen ruido las pastillas al frenar?
El ruido al frenar puede aparecer por diferentes motivos, que pueden ser problemáticos o no.
Uno de los más habituales es la contaminación de las pastillas o del disco con aceite, grasa o algún producto de limpieza, algo que normalmente también provoca una pérdida de potencia de frenado. En este caso es probable que debamos sustituirlas por unas nuevas.
También pueden aparecer ruidos por algo de suciedad, humedad o agua, especialmente después de rodar bajo la lluvia o lavar la bicicleta. En estos casos, el ruido suele desaparecer cuando volvemos a rodar y el sistema vuelve a estar limpio y seco. No siempre resulta perjudicial porque las pastillas están preparadas para resistir a estos elementos hasta cierto punto.
Si el ruido persiste, conviene revisar también el desgaste de las pastillas, su correcto asentamiento y el estado del disco para localizar el origen del problema.

6. ¿Se pueden recuperar unas pastillas contaminadas?
Por lo general, unas pastillas contaminadas no se pueden recuperar de forma fiable a largo plazo. Si aceite, grasa u otras sustancias han penetrado en el compuesto, lo más recomendable es sustituirlas.
Es cierto que algunos ciclistas intentan recuperarlas lijando ligeramente la superficie, y en determinados casos puede parecer que vuelven a frenar correctamente. Sin embargo, si la contaminación ha penetrado en el material, el problema acabará reapareciendo.
Por seguridad, no recomendamos recurrir a este método ni a otros remedios caseros como quemar o calentar las pastillas, que además de no garantizar una solución pueden resultar peligrosos. Ante una contaminación importante, unas pastillas nuevas son la opción más segura y efectiva.

7. ¿Cómo saber si el problema está en las pastillas o en el disco de freno?
Lo primero es revisar visualmente ambos componentes. En las pastillas, comprueba que todavía quede suficiente compuesto de frenado y que el desgaste sea uniforme. Si están prácticamente al nivel del soporte metálico, toca sustituirlas.
En el disco, busca surcos profundos, deformaciones o un desgaste excesivo. Muchos discos llevan grabado el grosor mínimo recomendado por el fabricante, que puedes comprobar fácilmente con un calibre. Si está por debajo de esa medida, deberás sustituirlo.
También puedes fijarte en su aspecto: si el disco está tan desgastado que sus bordes se ven muy finos y prácticamente afilados, casi con total seguridad ha llegado el momento de cambiarlo. De hecho, en los talleres es habitual decir, de forma coloquial, que un disco está “como una cuchilla de afeitar” cuando llega a este punto.
Ten en cuenta que disco y pastillas trabajan juntos, aunque las pastillas suelen desgastarse mucho antes, ya que el disco está diseñado para ofrecer una mayor durabilidad. No obstante, circular con unas pastillas excesivamente desgastadas puede acelerar el deterioro del disco e incluso dañarlo.

8. ¿A qué se debe si las pastillas se desgastan de forma desigual?
Si una pastilla se desgasta más que la otra, puede deberse a una pinza mal centrada, suciedad acumulada o a que uno de los pistones no se mueve correctamente. Esto hace que una pastilla ejerza más presión sobre el disco y se desgaste antes.
Si después de centrar y limpiar correctamente la pinza el problema continúa y sospechas que puede estar en los pistones, lo mejor es dejar la reparación en manos de un profesional. Manipularlos incorrectamente puede dañarlos y, en unos frenos hidráulicos, provocar incluso una pérdida de líquido y quedarte sin capacidad de frenada.
Además del riesgo para tu seguridad, dañar un pistón puede obligarte a sustituir la pinza completa, convirtiendo una pequeña revisión en una reparación bastante más cara.

9. ¿Cómo puedo alargar la vida útil de las pastillas?
Una de las mejores formas de alargar la vida de las pastillas es evitar su contaminación. Son más vulnerables de lo que parece, así que evita aplicar cualquier tipo de spray cerca de los frenos: lubricantes, desengrasantes, abrillantadores para el cuadro e incluso productos cotidianos que usamos en casa, como ambientadores o crema solar en spray.
También debes tener cuidado al lavar la bicicleta. Si utilizas las zonas de lavado de una gasolinera, evita el jabón que incorpora la propia máquina, ya que puede contener productos que terminen contaminando discos y pastillas.
Intenta siempre mantener limpios los discos. Para ello, utiliza alcohol isopropílico o un limpiador específico para frenos y papel de cocina limpio. Es preferible al uso de un trapo reutilizado, que puede contener restos de grasa, detergente u otros productos y transferirlos al disco.
Durante las bajadas, intenta evitar mantener los frenos accionados continuamente. Siempre que sea posible, realiza frenadas más firmes y deja pequeños intervalos para que el sistema pueda refrigerarse y evitar un exceso de temperatura.
Por último, revisa periódicamente que las pastillas no estén rozando constantemente con el disco. Un buen mantenimiento y, sobre todo, prevenir la contaminación te ayudarán a aprovecharlas durante más tiempo.

10. ¿Es fácil cambiar las pastillas de freno en casa?
Sí. Cambiar las pastillas de freno es una operación relativamente sencilla si tienes unas herramientas básicas y trabajas con cuidado.
- Retira la rueda para acceder cómodamente a la pinza de freno.
- Haz retroceder los pistones antes de sacar las pastillas viejas. Introduce una herramienta adecuada entre ellas y presiónalas suavemente para separar los pistones. Hacerlo con las pastillas usadas todavía montadas ayuda a no dañar los pistones y evita tocar o contaminar las pastillas nuevas.
- Retira el pasador, clip o tornillo que mantiene las pastillas en su posición.
- Extrae las pastillas usadas junto con el muelle separador.
- Coloca las pastillas nuevas, procurando no tocar con los dedos la superficie del compuesto de frenado.
- Vuelve a colocar el muelle y el pasador o tornillo de retención, comprobando que todo queda correctamente sujeto.
- Monta de nuevo la rueda y asegúrate de que el disco queda correctamente situado entre las dos pastillas.
- Acciona varias veces la maneta hasta que los pistones se aproximen de nuevo al disco y recuperes un tacto de frenada firme.
- Comprueba que la rueda gira correctamente y que el freno funciona antes de salir.
Y recuerda: con unos frenos hidráulicos, nunca acciones la maneta con la rueda y las pastillas desmontadas, ya que los pistones podrían salir de su alojamiento. Si detectas cualquier problema con los pistones, una fuga de líquido o no consigues dejar el freno correctamente ajustado, lo mejor es acudir a un taller profesional.

Aquí te mostramos algunos de los productos mencionados en el artículo
Pastillas de freno
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Herramientas para sustituir las pastillas y alargar la vida útil de los frenos
Todo lo necesario para cambiar y ajustar tus pastillas de freno de forma sencilla y segura, o mantener discos y pastillas limpios.
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Cuidar estos detalles y realizar un mantenimiento periódico de tu bicicleta te permitirá disfrutar de cada salida con mayor seguridad y evitar problemas que pueden aparecer en el momento menos oportuno.
Conocer tu bici, revisar sus componentes y anticiparte al desgaste es la mejor forma de tenerla siempre preparada para la próxima salida.
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